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7 señales claras de que tu piscina necesita una reforma

Una piscina no siempre falla de golpe. La mayoría de los problemas aparecen de forma progresiva: pequeñas pérdidas de agua, desgaste del revestimiento o equipos que ya no rinden como antes. Detectar estas señales a tiempo te permite evitar reparaciones repetidas, controlar el presupuesto y planificar una reforma con criterio técnico.

A continuación te mostramos las 7 señales más habituales que indican que tu piscina necesita una reforma parcial o integral.


1) Pérdida de agua continua (posible fuga)

Si el nivel baja de manera constante (más allá de la evaporación normal), es una señal clara de fuga. Puede estar en el vaso, en la instalación hidráulica o en elementos como skimmers, focos, boquillas o sumidero.
Antes de reformar, lo recomendable es localizar el origen para reparar con precisión y evitar obras innecesarias.


2) Grietas o fisuras en el vaso de la piscina

Las fisuras pueden ser superficiales o indicar movimientos/daños estructurales. Si ves líneas visibles, microgrietas recurrentes o zonas que vuelven a abrirse con el tiempo, es momento de valorar una rehabilitación del vaso y, en muchos casos, una impermeabilización adecuada para garantizar estanqueidad.


3) Gresite o mosaico despegado, roto o con zonas huecas

Cuando el revestimiento está suelto, roto o “suena hueco”, suele haber problemas de adherencia, soporte deteriorado o filtraciones. Una reforma bien ejecutada requiere preparación del soporte, reparación previa y colocación profesional para que el acabado sea duradero.


4) Juntas deterioradas o ennegrecidas (rejuntado en mal estado)

Las juntas no son solo estética: influyen en la higiene, la resistencia y la estanqueidad. Si se deshacen, están porosas, se agrietan o aparecen negras de forma constante, puede ser necesario un rejuntado nuevo.
Según el uso y el estado, se puede optar por cementoso o epoxi, siendo este último más resistente y menos poroso.


5) Manchas persistentes y superficie difícil de limpiar

Si aparecen manchas que vuelven una y otra vez, zonas ásperas o acumulación de suciedad en puntos concretos, suele existir porosidad excesiva, desgaste del acabado o desequilibrios recurrentes del agua. Una reforma del revestimiento y juntas mejora el aspecto y reduce el mantenimiento.


6) Filtración deficiente o agua que no se mantiene bien

Cuando el agua se enturbia con facilidad, el sistema se queda corto o hay incidencias repetidas (bomba, filtro, válvula selectora, cloración salina, etc.), normalmente estamos ante equipos obsoletos o mal dimensionados.
Aprovechar la reforma para actualizar filtración y desinfección mejora el rendimiento, reduce consumos y evita problemas durante la temporada.


7) Marmolina, coronación o perímetro deteriorado

Grietas, desprendimientos, desniveles o zonas descompuestas en la marmolina o coronación no solo afean: pueden aumentar el riesgo de resbalones y favorecer filtraciones hacia el perímetro. Reparar y renovar el entorno deja la piscina más segura y uniforme.


¿Reforma parcial, reforma integral o impermeabilización?

No todas las piscinas necesitan lo mismo. En general:

  • Reforma parcial: cuando el problema está localizado (rejuntado, zonas de gresite, reparación puntual).

  • Reforma integral: cuando hay desgaste general del vaso, revestimiento y/o múltiples patologías.

  • Impermeabilización: cuando la prioridad es la estanqueidad y hay riesgo de filtraciones por fisuras, juntas o soporte.

Un diagnóstico técnico previo es la mejor forma de acertar y evitar repetir trabajos.